¡¡Pues claro!!

Pero vamos a ir paso a paso. En estos últimos meses, el Gobierno de España y los gobiernos regionales y locales han iniciado una carrera para incrementar la recaudación de dinero con el objetivo de reducir el desajuste de las cuentas públicas. Dichas cuentas ofrecen una clara imagen de problema de liquidez y casi de in-sostenibilidad.

Así que, la subida de impuestos se plantea públicamente como una necesidad. Eso sí, se olvida hablar de las implicaciones que, de manera secundaria (generan incentivos, en este caso negativos) tienen estas subidas. Parece que no se tienen en cuenta a la hora de plantear los ajustes. Afortunadamente Xavier Sala i Marti si lo hace y avisa que el ajuste no es suficiente para cumplir con el ajuste, aunque algunos estudios (como por ejemplo ver este de Romer & Romer) llegan a concluir que cuando el aumento de impuestos se hace para reducir importantes y persistentes déficits presupuestarios, tiene menores efectos en el crecimiento.

Así que, más allá del efecto recaudador que se pueda esperar de una subida de impuestos como la que recientemente se ha planteado, es necesario prever cada vez mejor que otros efectos indirectos pueden generar. Parece que en algunos estados de Estados Unidos sí se hace aunque vinculado a lo que aquí conocemos como desgrabaciones, todo ello de acuerdo a un informe elaborado por el Pew Center on The States.

En próximos posts, trataré de ir desgranando este tema. Porque como indica la infografía del Pew Center:

How well are states evaluating tax incentives for economic development?

Nota: Si alguien tiene dudas de que algunas decisiones se cambian por motivo de los impuestos y sus desgravaciones (generan incentivos que modifican el comportamiento esperado), que mire esta noticia sobre la hipoteca del dueño de Facebook.

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